Estudio de Arquitectura Valencia

Somos un estudio de arquitectura, con base en Valencia, fundado por Carles Ramada.

Nuestro trabajo busca construir valor; en base a una metodología centrada en las necesidades del cliente y el trabajo colaborativo; usando intensivamente el diseño, como una herramienta de mejora que multiplica las posibilidades; con sensibilidad y respeto al contexto físico, cultural y ambiental; y el foco puesto en la experiencia humana.

Búsqueda de la arquitectura y la eficiencia energética en la construcción

La construcción es en realidad, en su versión actual, la actividad menos sostenible del planeta y la responsable del consumo del 50% de todos los recursos mundiales. La edificación, uno de los productos de la actividad constructiva, contribuye en países evolucionados como EEUU a un 39% de las emisiones totales de los gases de efecto invernadero, a un 40% del consumo de su energía primaria y a un gasto del 13% del total de agua potable disponible en ese país. La huella de carbono de este país es insostenible y, cambiando de continente y de contexto en búsqueda de brotes verdes, lo peor es que la eficiencia energética de India es tres veces menor y la de China, nueve veces menos, ejemplos ambos de los flamantes BRIC, paradigmas de la nueva economía emergente. O sea, que viene más de lo mismo.

A mi modo de ver, la buena arquitectura no tiene ni puede tener adjetivos. Cuando abrazamos la arquitectura sostenible, por poner un ejemplo, estamos denostando a la arquitectura que no lleva adjetivos, como si esta, que en realidad es la de verdad, la auténtica, no tuviese la obligación de tener en consideración cuestiones de carácter medioambiental durante su gestación.

Quiero decir con esto que la sostenibilidad, al igual que la economía, la estética, la funcionalidad, la ecología, la integración, la vida útil, la comodidad, el consumo energético o la tecnología, son sólo algunas de las condiciones exigibles al arquitecto para con la arquitectura; para con la “arquitectura normal”, me refiero; pero no son extras, y esto es lo esencial. La arquitectura es el vehículo full equipe, por hacer un símil fácil con los esquemas comerciales de la industria automovilística, siempre ilustrativo y sencillo de comprender. No es la arquitectura un vehículo básico al que se le pueda ir equipando con diversos extras (funcionalidad, economía, sostenibilidad,…), hasta lograr arquitecturas con valor añadido incremental.

Puede haber arquitectura más cara o más barata. Pero no podemos hablar de arquitectura sostenible frente a arquitectura, entendiendo a la primera versión como una con mayores prestaciones que la segunda. Entiendo que sería más sensato hablar de arquitectura insostenible frente a arquitectura, poniendo de relieve que sólo hay un tipo de arquitectura que, necesariamente, debe tener en consideración la multitud de factores que la sociedad le exige, y no sólo el de sostenibilidad. La sostenibilidad, al igual que el resto de “extras”, es inseparable de la arquitectura. Su separación daría origen a una arquitectura insostenible, pero su incorporación no da lugar a nada especial pues a la arquitectura, la sostenibilidad“ se le supone”, como el valor a los militares.

Partiendo de la base de que toda arquitectura debe incorporar, en su proceso de gestación, acciones encaminadas a la minimización del consumo de recursos y siendo conscientes de la dificultad de que el proceso arquitectónico y el constructivo sean absolutamente sostenibles, es necesario que los planteamientos actuales sean repensados desde la óptica de la reutilización de edificios y la perspectiva de la posible negación misma de la posibilidad de existencia de los residuos y no sólo desde la eficiencia energética o el reciclado de materiales, aspectos mucho más evidentes y habituales.

De hecho en la actualidad, la denominada arquitectura sostenible no promueve nada que no supieran ya los arquitectos de hace 2.000 años, aunque sí cuestiones fundamentales que algunos de nuestros colegas del siglo pasado y contemporáneos parecen haber olvidado y que seguimos en nuestro estudio de arquitectura en Valencia:

  • La adaptación del objeto arquitectónico a la realidad de su localización geográfica concreta: vistas, exposición a radiación solar, vientos, lluvias y ruidos.
  • El empleo preferente de materiales locales y de baja intensidad energética.
  • La optimización de los consumos energéticos, el empleo de sistemas pasivos y de energías limpias.
  • El aprovechamiento y reutilización de las aguas pluviales y de proceso.
  • Estos cuatro bloques conceptuales aglutinan la práctica totalidad de las decisiones que habitualmente se toman en el proceso de creación arquitectónica actual, desde la óptica del impacto sobre el medio de una construcción.